En los rincones oscuros de la tierra

Welcome to your campaign!
A blog for your campaign

Wondering how to get started? Here are a few tips:

1. Invite your players

Invite them with either their email address or their Obsidian Portal username.

2. Edit your home page

Make a few changes to the home page and give people an idea of what your campaign is about. That will let people know you’re serious and not just playing with the system.

3. Choose a theme

If you want to set a specific mood for your campaign, we have several backgrounds to choose from. Accentuate it by creating a top banner image.

4. Create some NPCs

Characters form the core of every campaign, so take a few minutes to list out the major NPCs in your campaign.

A quick tip: The “+” icon in the top right of every section is how to add a new item, whether it’s a new character or adventure log post, or anything else.

5. Write your first Adventure Log post

The adventure log is where you list the sessions and adventures your party has been on, but for now, we suggest doing a very light “story so far” post. Just give a brief overview of what the party has done up to this point. After each future session, create a new post detailing that night’s adventures.

One final tip: Don’t stress about making your Obsidian Portal campaign look perfect. Instead, just make it work for you and your group. If everyone is having fun, then you’re using Obsidian Portal exactly as it was designed, even if your adventure log isn’t always up to date or your characters don’t all have portrait pictures.

That’s it! The rest is up to your and your players.

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Un misterioso anuncio en el periódico

Bostón, 192?
Un grupo de amigos de variopinta extración social se reunen periódicamente para conversar sobre temas de ocultismo.
Su aproximación al tema siempre había sido filosófica, pero cuando vieron un misteiroso anuncio en el Arkham Advertiser, pensaron que quizás era el momento de pasar de la abastracción al plano práctico.
Quizás vivieran alguna experiencia interesante.
El enigmático anuncio publicitaba la venta por parte de Ibrehim Hadikah de “El trapezoedro que brilla”.

El profesor universatario puso su erudición al servicio del grupo informándoles due que se trataba de una piedra caída del cielo, un fragmento de meteorito que había sido usado en la tradición judáica para contactar con las esferas celestiales.

El callejón donde se ubicaba la tienda, en la maldita ciudad de Arkham, presentaba un aspecto ominoso, y un curioso fenómeno atmosférico se desarrollaba sobre la manzana en que se encontraba la tienda.
Tras superar la aprensión inicial se internaron en el misterioso edificio, que parecía vació, repleto de libros y antiguedades, hasta que el silencio fue roto por un hombre que apareció detrás de una cortina y se desmayó en un sillón.

Del sótano subía un ruido pastoso con una cadencia regular, los investigadores descubireron de que se trataba de un maniático con un hacha. Con suerte y habilidad consiguieron acabar con el loco.
Lo que siguió fue un desfile de personajes pintorescos y misteriosos.
Pete Tall Rain, mago de origen marroquí que había ido a por el trapezoedro, Sandra Shere Jin, empleado del museo británico de turbio aspecto, Miss Marble, escritora de novelas de misterio, la policía de Arkham.
Los presentes comenzaron a morir de formas truculentas, Pete encerrado en la caldera, Miss Marble atravesada por un candelabro…
Cuando un clon de Miss marble apareció los investigadores no dudaron en coserla a tiros, sin sospechar de que no se trataba de un doppleganger, sino de la verdadera anciana, mientras que el cadáver que les había incitado al homicidio era uno de los disfraces que el pérfido Nyarlthotep había adoptado para engañarlos.
Cuando el cadáver comenzó a convulsionarse, los investigadores atacaron con fiereza usando las armas de cuerpo a cuerpo que tenían a mano, pero el cuerpo estalló bajo la presión de la malvada entidad que en realidad era, una criatura monstruosa que comenzó a crecer, tratando de agarrarlos con sus enormes garras.
Quienes no enloquecieron ante la terrible visión del caos reptante intentaron huir, pero todos menos paumier quedaron atrapados bajo los escombros.
Algunos arrastran aún a día de hoy secuelas síquicas de aquel encuentro

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